En 1985 me recibe en Guatemala una hermosa familia donde no se planeaba la llegada de un tercer hijo. En el calor de éste hogar siempre había música y alguien envuelto en algún proyecto artístico/creativo emanando pasión. Se le dedicaba tiempo y espacio a la música, siempre hubo algún piano, eléctrico o desafinado y en la familia nuclear hasta se reservaban ciertas obras clásicas para escucharlas durante épocas de celebración y navidad. Este ritual mas toda la importancia y admiración que se le guardaba a la música impregnó de magia y solemnidad su protagonismo en mi vida y en la de mis hermanos, a quienes recuerdo practicar entusiasmados con sus respectivas bandas en el 'garage' de casa. Mis primeras experiencias con el piano, la guitarra y el canto fueron en su mayoría empíricas pero impregnadas de pasión y sin compromiso ni aberración hacia ningún género ni época en particular, desde que tengo memoria muchos familiares cercanos ampliaron mi capacidad de contemplación al compartir música y mostrarme lo que para cada uno de ellos era bello.

 

Asi es como paso mi infancia, muy bien acompañado de personas que admiro y escuchando compositores y artistas que van desde los clásicos y académicos; Bach, Mozart, Beethoven, Chopin, Debussy, Carl Orff hasta lo popular y contemporáneo; The Beatles, Pink Floyd, Grand Funk, Bjork, Tom York, Nine Inch Nails, Nirvana y Pantera por mencionar algunos. A partir de siempre la musica se vuelve fiel compañía para enfrentar o escapar de las situaciones y cuestionamientos personales y sociales que nos acechan desde siempre.

 

El corazón ya me lo pedía y me premiaba luego de practicar y estudiar así que todo ha sido cuestión de continuar y ser honesto con el asunto. Atravecé la adolescencia siempre de la mano de algún proyecto o grupo musical. Una vez graduado del colegio Liceo Javier continúo mi educación como compositor en la Universidad Del Valle de Guatemala, luego, atraído por todas las artes escénicas descubro el instituto de la Dra. Angélica Rosa quien además de adiestrarme en el piano y prepararme para estudiar fuera del país consigue ampliar mi formación interdisciplinaria al ofrecerme una beca con la condición de tomar todos los cursos que su pensum reúne. Gracias a esta experiencia aprendo más sobre mi, sobre la vida del artista, la actuación, la danza e incluso hasta el modelaje. Con menos "gríngolas", más experiencia y muchas ganas de crear entro al Conservatorio de Musica de Puerto Rico. Aquí conozco a "Kike" Rodríguez quien se concentraba en el area del jazz y el bajo, rápidamente desarrollamos una amistad y mucha empatía musical y existencial. Empezamos  a componer juntos y desarrollar lo que luego evolucionaría en Baba Gris. Jayson y Dimas; ambos se integran y amplían la esencia de la banda, las posibilidades e inquietudes que hoy dan pie a nuestro andar. Con esta familia se repasan y desarrollan nuevos proyectos, en ella se comparten y se abordan los temas que nos van acompañando en la vida diaria y nuestras facetas, de esta manera continuamos descubriendo y creando, desarrollando empatía dentro del ambiente efervescente que hoy describe el arte y la vida en Puerto Rico.

- Mata Calle

Juan Carlos Mata Calle

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